FLOR DE LOTO
DIÁLOGOS EN EL CAMINO
WU WEI | WU WEI |
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WU WEI ¿Cómo has
dormido? Bien, he soñado con
luces, con conciencias universales, con cohetes que explotaban y con sociedades
que me esclavizaban dándome un puesto de trabajo en una oficina. Siempre tan irónico.
Es cierto, nuestra
última conversación me dejó muy turbado. ¿Cómo enfrentarme a la vida con esos
valores que usted me da? Acabaría pidiendo limosna en la puerta de una iglesia. No te equivoques, existe una enorme tarea
por realizar en nuestro mundo. Cuando te expliqué nuestra situación no quería,
de ninguna forma, decir que tengamos que quedarnos de brazos cruzados. Tenemos
mucho trabajo que hacer. Entonces, ¿en qué
quedamos? ¿intervenimos? ¿no
intervenimos? ¡Menudo lío! Claro que no participamos del desaguisado,
pero sí que intervenimos. Cuando insisto en la necesidad de iniciar un camino,
¿a qué crees que me refiero? Pues eso, a meditar,
a hacerse vegetariano, a vestir ropas naturales y comer productos de cultivo
biológico, jejeje. Me gusta que mantengas tu sentido del
humor. Todo lo que has dicho no deja de ser una parte del mercado del que te
hablaba. Nosotros debemos ir mucho más allá. Debemos tomar conciencia de por
qué meditamos, por qué nos hacemos vegetarianos, por qué vestimos ropas
determinadas y comemos productos sin contaminar. Supongo que todo el
que toma la decisión de incorporar a su vida estas tendencias tendrá en cuenta
su conciencia para hacerlo. Todos no, muchos obedecen a tendencias que
intentan paliar el daño que ya le hemos hecho a nuestro entorno sacando tajada
de él. No intento ser negativo, lo importante es despertar las conciencias de
la gente, la tuya primero y después dejar que la energía de ese cambio se
transmita. Pero, ¿cómo puedo operar ese cambio? ¿Cómo
puedo empezar este camino que me propone? El primer paso, como te dije en nuestra
charla anterior, ese primer ladrillo no es otro que el de sentarnos frente a un
espejo y establecer lo real y lo irreal. Lo del espejo es
broma ¿no? No, es un buen método. Siéntate delante de
un espejo, comienza a confesar las cosas que has hecho y por las que te has
sentido después culpable. Piensa en todos los proyectos que tenían como
finalidad sentarte en un trono de gloria o en todos los momentos en los que tu
pensamiento se ha llenado de ira. ¿La ira también
entra en el saco? La que más. El sentido de estudiar las
artes marciales va directamente a ese punto, por ese motivo resultan
imprescindibles en nuestro camino. Bueno, no se
distraiga, seguimos delante del espejo. Como te iba
diciendo... deja que todo eso salga por tu boca mientras vas dándote cuenta que
esa parte de ti que confiesa, esa parte de ti que reconoce lo que no ha estado
bien de corazón, es la parte que se queda en el espejo, la parte que no eres
tú. Reconoce en
ti todo aquello que has criticado en alguien. Si lo has criticado es porque tú
lo has sentido también. Limpia completamente tu conciencia delante de ese
espejo y después destrúyelo. Destruye todas las negatividades
que tu mente ordinaria ha sido capaz de generar a lo largo de tu existencia y
marca con ese símbolo un final a su poder y un principio a la búsqueda de tu
esencia. Vale. Y a partir de ese momento ya estoy
iluminado ¿no? No, a partir
de ese momento puedes plantear los patrones que vas a buscar en tu camino. ¿Y cómo puedo saber
cuáles son? Porque tu corazón los sabe. Los antiguos
maestros nos hablaban de ellos. ¿Puede recordarme
algunos? Correcta visión, correcto pensamiento,
correcta palabra, correcta acción, correcto modo de subsistencia, correcto
esfuerzo, correcta atención y correcta concentración. Pero ese es el
óctuple sendero transmitido por el Buda Shakyamuni,
¿no intentamos dejar de lado las religiones? La religión es algo creado en torno a un
mensaje, eso no desvirtúa el mensaje cuando trascendemos lo organizado a través
de él. El cristianismo nos propone en esencia cosas muy bellas. El mandato del
amor y de la compasión, ¿en qué se ha convertido esa esencia tan maravillosa? Entonces a qué se
refiere con seguir estas normas. Buda era un meditador, un místico que
comprendió muchas cosas y se limitó a transmitirlas. Lo que propone con su
óctuple sendero no es diferente de lo que dicen la mayoría de los místicos.
¿Quién define lo que es correcto y lo que no lo es? En nuestro corazón habitan
las respuestas, quizá él nos señala en qué casillas debemos colocar nuestras
normas básicas para la búsqueda. Pero debe existir
un principio para todo esto. El principio del amor. Esa energía es la
que tiene la capacidad de elevarnos realmente. El hombre no es malo por
naturaleza, es malo cuando las circunstancias posteriores a su nacimiento o
anteriores a su nacimiento condicionan su conciencia de sí mismo. Entonces, ¿cree que
la gente puede cambiar? En general y
de forma definitiva, no creo que sea posible. Pero, cuando un individuo se
plantea que quiere cambiar algo, todo es posible. Esa pequeña semilla es la
apertura por la que el espíritu intenta abrirse paso hacia su manifestación más
pura. Por encima de cualquier negatividad heredada o adquirida, directo hacia
la mente pura de lo divino. Lo veo muy bonito,
incluso idílico, pero prácticamente imposible de abordar en el mundo en que
vivimos. El mundo en que vivimos es el mundo que día
a día crea el conjunto de nuestros pensamientos, de nuestros actos, de nuestras
intenciones. Si nuestro universo interior fluctúa acorde a las leyes de la
vida, todo es posible. ¿Leyes de la vida?
Lo dice con una contundencia que impone. ¿Existen esas leyes? Claro, tan sólo hay que dejarse llevar un
poco por lo que la vida nos enseña y nos marca si somos capaces de oír un poco
más allá de lo que nos dictan los sentidos. Siempre estamos
sacando a relucir lo negativo de los sentidos. Creo que es una equivocación
hacerlo. Los sentidos son partes de nosotros y están para algo. Por supuesto, igual que la mente. El gran
error en el que vivimos es que hemos confundido nuestras herramientas para
interpretar nuestra existencia en un plano de conciencia material. Las hemos
dejado tomar el mando de la situación. Quizá necesito que
me aclare eso un poco más. Verás. ¿Te has preguntado cuanto dinero se
gasta la mayoría de la gente en ropa, productos para la piel, para el pelo,
intervenciones quirúrgicas enfocadas a mejorar la imagen? ¿Sabes cuanta gente
sufre en silencio el descontento porque su imagen no se asemeja a lo que
algunos plantean como ideal? Esta
necesidad de imagen externa acorde a los patrones que se dictan crea un
conflicto humano tan grande. Además, tan sólo con el dinero que gastamos en
este tipo de cosas se podrían solucionar la mayoría de los problemas
estructurales que sufrimos. Eso parece
coherente, pero difícil de aplicar. Muy difícil, sobre todo si intentas
aplicarlo más allá de ti mismo. Entonces no podemos
hacer nada para cambiar la situación de conjunto. Tienes que
dejar de querer cambiar el conjunto para concentrarte en cambiarte a ti mismo.
Intentar ser la nota discordante que intenta fluir en la dirección de lo natural
y establecer un ejemplo que ilumine a los demás. Y si los demás no
quieren cambiar. Pues que no cambien. Tú no puedes, ni
debes, interferir en la voluntad de las personas. La comprensión llega en
mensajes muy sutiles y no puedes forzar nada. Ese es el Wu Wei al
que se refieren los taoístas. Bien, veo que vas comprendiendo algo de
todo esto. Sí, pero hay muchas cosas que sigo sin
comprender. Cuando me habla de camino, de cambios en mi vida, de certezas
intuidas, todo me parece demasiado sutil, demasiado difícil de aceptar con mi
lógica y tengo miedo de renunciar a ella. Porque
intentas dominar y clasificar todo esto que intuitivamente sabes que tienes que
abordar. Lo complejo y hasta cierto punto necesario es establecer ese principio
del que te hablé antes. Eso supone ejercer una gran fuerza en una dirección
contraria a la de los hábitos generales adquiridos hasta ahora. Si quieres,
puedes aplicar tu lógica para entender la necesidad de iniciar este camino. Yo
puedo explicarte los motivos, pero tú debes experimentar los resultados. El proyecto
tiene una finalidad, conseguir elevar tu conciencia para comprender tu
existencia. Antes me habló de
la importancia de las artes marciales para iniciar este camino, ¿puede darme
más detalles de esto? Claro, tiene mucho que ver con el miedo,
pero antes, incidiendo en el aspecto lógico de todo esto, podemos establecer un
conjunto de ideas lógicas. Intentaré traducir algo, que está mucho más allá de
las propias ideas, al lenguaje que tu mente ha establecido para la aceptación
de las ideas. Cuando nacemos, nuestro
padres nos dan un material esencial para el desarrollo de nuestra vida
material. En ese material esencial no sólo va el color de nuestro pelo, de
nuestros ojos, de nuestra piel, también van los detalles que le indican a
nuestras células la distribución y las funciones que deben tener, determinan
todas nuestras características materiales, eso incluye la construcción de
nuestro cerebro. Entonces... ¡somos
como clones mentales de nuestros padres! No exactamente. Somos parte de nuestros
padres, parte de nuestras madres y parte del universo que se ha manifestado
materialmente en el momento de máxima energía de la cópula entre ambos. Vaya, así que al
final van a ser tres los responsables. Claro, el dos se convierte en tres y del
tres surgen las diez mil cosas. Jejeje, no desaprovecha un momento para darme algún tirito sobre los textos
que tengo que leer. Siempre insisto en que en ellos está mucha
información útil para el que busca en este camino. Como te iba diciendo, en el
momento en que nuestro cerebro se configura, existen una serie de etapas
continuas que se van sucediendo hasta que el individuo define lo que llamamos
«personalidad». ¿En ella
intervienen todos estos factores? Sí, como ya hemos hablado en otra ocasión,
intervienen todos los factores que transcurren interior y exteriormente. Pero
todos esos conocimientos no tienen más función que la de permitirnos existir el
tiempo necesario para que nuestras funciones generales lleguen a su punto
energético óptimo para entrar en otra fase de evolución, la que nos lleve al
territorio de lo sutil. Me intenta decir
que estas herramientas nos mantienen vivos hasta el momento en que podemos
disponer de potencial suficiente para abordar esta siguiente fase de
manifestación. Sí, pero no sólo eso. Nos condicionan
permanentemente y necesitan ser controladas. ¿Por qué? ¿Por qué
todo tiene que ser tan complicado, con tantas fases, con tantos controles que
traspasar? ¿Acaso no sería lo natural que no tuviésemos que preocuparnos por
nuestra evolución, tan sólo que ésta ocurriera? Sí, eso debería ser así, pero algo en
nuestro proceso evolutivo creó una interrupción, un espacio que confundió
nuestra pura percepción. ¿Y qué fue? La misma idea de evolución, el miedo, la
eterna herramienta de nuestra evolución. Si observas la vida como algo que
transcurre sin descanso desde que aparece hasta que desaparece, podrás llegar a
admitir que la idea misma de evolución no va más allá que la de adaptación al
entorno. El ser humano evoluciona en un plano exclusivamente para adaptarse al
entorno en el que subsiste. Cuando las características de este entorno se
vuelven complejas, la vida necesita interpretarlas para mantenerse y establece
ideas sobre las que generar esta evolución. Demasiado complicado.
¿Qué tiene que ver miedo con evolución? No, no es complicado. Quizá esta es la
parte más lógica de todo. El miedo es la valoración dudosa de una situación, la
sensación de que no podemos caminar en la dirección que sabemos que tenemos que
caminar. Es, básicamente, la duda de si podremos superar acontecimientos o
situaciones de cualquier tipo y se refleja directamente en la visión externa
que tenemos de nosotros mismos. Es precisamente ese miedo o esa duda la que
existe por y para ser superada. El hombre tuvo miedo de otros animales por la
posibilidad de que éstos pudiesen devorarlo. Fabricó instrumentos para
vencerlos, eso creó un tipo de evolución en nuestros sistemas sociales. De ahí
en adelante no ha parado de fundamentarse un miedo tras otro y una adaptación
tras otra. No puedo entender
cómo la necesidad de evolucionar para adaptarnos al medio en el que existimos
puede condicionar nuestra existencia sutil, que debería estar fuera de este
rango de influencia. Efectivamente está fuera de ese radio de influencia,
nuestro contexto sutil no queda alterado, pero sí oculto por el conjunto de
mecanismos necesarios para ir manteniendo el contexto en el que nos
desenvolvemos a nivel evolutivo. Si recuerdas nuestras charlas sobre medicina
tradicional china, cuando te hablaba de que la esencia se acumula en los
riñones, te decía que en esa esencia se almacenaba mucha información evolutiva.
Precisamente es el miedo el que los antiguos chinos nos señalan como emoción
relacionada con ese órgano, algún vínculo han de tener la evolución, el
material genético, la influencia esencial y el miedo. Según todo esto,
evolución humana es igual a involución espiritual. Quizá de alguna forma puede entenderse así
pero, en definitiva, todo depende de nosotros. Entonces la misma
existencia material es la que condena sin medida la existencia espiritual o
sutil. En una gran parte sí.
Pero esto es un
bucle, es un intento constante de salir de algo a lo que nos vemos obligados a
entrar para poder existir, una incongruencia total y absoluta. No, una realidad total y absoluta. La
realidad que muchos místicos han comprendido y que intentan trascender. Existe
un momento en el que el espíritu se manifiesta para decir basta. En ese
instante, el instante en el que los grandes espíritus permanecen activos en
nuestra dimensión, la fusión de lo divino y lo mundano es posible. Entiendo de todo
esto que aceptar sus afirmaciones me aleja de la voluntad de iniciar la
búsqueda espiritual. Depende de la parte del bucle en la que
quieras quedarte. No puedo decidir
eso. Sí, sí puedes y, posiblemente eso es lo
único que verdaderamente merece la pena decidir. Debemos darle a nuestro
espíritu la fuerza necesaria para trascender las complejas tramas materiales
que lo aprisionan durante su existencia mundana. A partir de ahí, se produce
una comprensión tras otra que nos asienta en la línea del espíritu al que
indudablemente queremos volver a integrarnos porque, por encima de todo, somos
parte indisociable de él. Bueno, creo que he
entendido a lo que se refiere pero... ¿cómo hacerlo? Dejando de lado las palabras para iniciar
la experiencia. Entonces todo lo
que acabamos de hablar no sirve para nada ¿no? Te equivocas. Todo lo que acabamos de
hablar sirve como detonante para que, por un instante, una parte de ti acumule
en tus dudas una energía lo suficientemente fuerte para que intentes iniciar la
búsqueda. Este sería el detonante inverso al que nos introdujo en la existencia
material. Entender el motivo por el que tenemos que iniciar un cambio hacia la
comprensión, pero sin confundir el detonante con el resultado. La iluminación. No exactamente. El proceso de iluminación.
Recuerda que seguiremos viviendo en el momento en el que las comprensiones
sutiles vayan llegando a nosotros. ¿Y? Que no se trata de un momento definitivo de
claridad. Tenemos que trabajar constantemente para mantener esa conexión pues
en el instante en que nos desviamos un poco de la fuente, su radiación
disminuye y podemos caer nuevamente en los lazos de la ilusión de nuestra mente
ordinaria. Ese es entonces el
camino al que se refiere Ese es el camino.
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