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REFLEXIONES SOBRE EL CAMPEONATO DE ANDALUCÍA DE ARTES MARCIALES CHINAS DE MALAGA 2010 | REFLEXIONES SOBRE EL CAMPEONATO DE ANDALUCÍA DE ARTES MARCIALES CHINAS DE MALAGA 2010 |
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Este año el Campeonato de Andalucía de Artes Marciales Chinas la Asociación Nacional de Clubes ha tenido lugar en nuestra tierra. Málaga fue, en su momento, uno de los pilares de la difusión de las artes marciales chinas en nuestro país. Desde la iniciativa del Club Brieva hasta el programa Cinturón Negro, algo en Málaga ha vibrado siempre en la onda marcial más profunda. Somos una localidad llena de entusiastas de las artes marciales en general. La organización anual de la Gala de Artes Marciales de Amako, que es ya un referente para cualquier evento similar en todo el territorio nacional, nos sitúa como tiempo atrás en la primera línea del mantenimiento y difusión de unos valores que van cayendo en desuso. Las artes marciales chinas no han escapado a este desaguisado que también desde Málaga se ha intentado paliar desde múltiples iniciativas. Atrás queda el emblemático Gimnasio Tíbet del maestro Miguel Padrón con un reguero interminable de referencias humanas que han supuesto un testigo ocasional para estos estilos. Otros nuevos se han incorporado y reanudado el empuje para mantener vivo un fuego que la sociedad que formamos se empeña en sofocar. Tradición y modernidad se está enfrentando en un terreno social y cultural en el que las artes marciales comienzan a dividirse y a banalizarse. Algunos Clubes hacen un esfuerzo enorme por promover un estilo de vida y valores que los más «imbéciles» se empeñan en citar como anacrónicos. El tiempo siempre se revela cruel con la estupidez humana y en este caso seguramente no será diferente. ¿Desde cuando la lealtad, la amistad, el compañerismo, el respeto, la humildad, el esfuerzo, la perseverancia, la paciencia, la voluntad, el optimismo, y muchísimos otros valores que representan las artes marciales tradicionales en general resultan anacrónicos? Hemos presenciado un evento en el que muchos clubes andaluces han mostrado los trabajos de sus alumnos tras los cuales hay horas de esfuerzo, dedicación, ilusiones y trabajo sobre trabajo. En una competición de estas características no sólo presenciamos la espectacularidad de las artes marciales chinas; somos testigos del resultado final de un proceso que implica a muchas personas que vuelcan su ilusión y esfuerzo en mantener una pica en un Flandes corrupto por una sociedad contaminada por su propia desilusión. Granada, Córdoba, Sevilla y Málaga han dado una muestra de esfuerzo. De esfuerzo por mantener algo que muchos quieren erradicar. Un esfuerzo que se ha podido traducir en la resolución de situaciones de organización y administración muy complejas. Parece que vivimos un momento en el que nada es más complejo que conseguir que te dejen hacer algo positivo para todos sin pedir nada a cambio. Casi doscientos competidores, numerosas categorías, unas limitaciones de espacio y de tiempo casi imposibles de resolver, han sido el campo de batalla en el que un grupo de luchadores y amantes de estas artes se han volcado por materializar una victoria sobre una situación con muchas crisis por solventar. Debemos felicitar a los Clubes de Córdoba como verdadero motor y ejemplo de una asociación que busca, sobre todo, mantener vivos estos valores y promover, frente a cualquier inclemencia, que hay alternativas a las oficialmente impuestas. Que la unión hace la fuerza. Que aunque muchos critican, menosprecian, socavan e impiden, muchos otros apoyan, empujan, trabajan y creen. También debemos felicitar al Club Shaolín de San Pedro y a su maestro Pedro Estévez, porque, al margen del gran nivel que sus artistas demuestran en todas las competiciones, nos dan siempre una lección de corrección, de cordialidad, de respeto y seriedad que debería ser imagen y semejanza para muchos que pretendemos recorrer este camino más allá de la superficie. Las felicitaciones deben fluir también hacia todos los familiares que han apoyado a sus artistas, en un momento económico tan difícil, apoyando y ayudando a los Clubes para que sobrevivan entre tanto desastre. Debemos sentirnos orgullosos pero críticos por este evento. Orgullosos porque hemos contado con mucha ayuda desde fuera de Málaga para que hayamos podido organizar una competición casi imposible. Críticos con nuestra capacidad, como malagueños, de evolucionar hacia un colectivo de artistas marciales chinos cohesionados, hermanados y trabajadores por una causa común completamente altruista. Muchos caminos están ahora en marcha en esa dirección y no podemos dejar que decaigan. Hoy era una oportunidad para dar energía a esos caminos, para que todos y todas nos hubiésemos demostrado a nosotros mismos la capacidad de relegar a un segundo plano nuestra individualidad por un bien común muy superior. El tiempo nos ayudará a mejorar nuestra perspectiva y a ver que en la unión está la fuerza, no sólo en la de los malagueños, sino en todas las personas que compartimos esta pasión por algo tan grande y profundo como son las artes marciales chinas. |


