FLOR DE LOTO
DIÁLOGOS EN EL CAMINO
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¿Sigues haciéndolo? ¿A qué te refieres? A escribir
tus sueños tras despertar. Sí, sigo haciéndolo. ¿Y
encuentras algo interesante en ellos? Si te soy sincero, no. No logro vislumbrar en ellos nada más que
incoherencias y trozos de historias repetitivas sin sentido. Creo que no sirve
para mucho, aunque me he habituado a hacerlo casi de forma automática. Bueno,
quizá aún no es el momento de que le encuentres un sentido,
aunque si lo sigues haciendo será por algo. Sí, será seguramente por la estupidez humana de repetir
patrones convertidos en hábitos sin más sentido que la propia
mecánica repetitiva de nuestra naturaleza. Bueno…
creo que esta mañana estás bastante reflexivo. ¿Qué
te parece si caminamos un rato por la orilla? El día se presta a
caminar, esta luz otoñal siempre me sugiere una extraña forma de
tranquilidad. Quizá el final de este verano caluroso invita al descanso. Demasiado
fuego. No te lo voy
a negar. Cada año parece que se incrementa más mi incapacidad
para soportar estas temperaturas climatológicas y humanas. De eso quería hablarte, aunque tenemos pendientes la charla sobre la
Fe. Es cierto.
¿Con qué quieres que empecemos? Podríamos hablar de este acaloramiento humano y de su
relación con la Fe. Interesante
combinación. Veo que estás progresando en tu capacidad de
relacionar los elementos que nos afectan. Quizá tú tengas la culpa de esta tendencia. No te
equivoques, en tus actos y pensamientos no hay más responsable que
tú. Permíteme que discrepe, hay muchos elementos que pueden influirnos. Sí,
pero la última palabra de todo siempre la tienes tú. Tú
decides si aceptas la influencia o no. Se me olvidaba. El libre albedrío, jejeje. Efectivamente.
Mira esta orilla por la que caminamos. ¿Qué opinas de lo que
estás viendo? ¿Te refieres al reflejo, al ir y venir de la corriente o a lo
fría que está el agua? ¿Ves?,
ante mi pregunta tú decides percibir estos tres elementos sobre los que
dirigir tu atención y tu opinión. Voy a enumerarte un cuarto elemento
sobre el que opinar. La relación del agua con la arena, su capacidad de absorber
una cantidad y dejar que otra resbale por ella sin más límite que
su natural porosidad. ¿Vamos a hablar hoy de física? Si quieres
que toquemos el tema de la Fe posiblemente no nos va a quedar más
remedio que movernos en esa delgada línea de estudio. ¿Qué tiene que ver la Fe con las matemáticas y con la
porosidad de la tierra en relación al agua? Mucho. La Fe
es un elemento relacionado directamente con el tiempo y el espacio. Requiere
que el tiempo y el espacio queden a un lado para poderla sentir realmente. No me lo habría planteado nunca así. Cómo
tampoco te habías planteado mi propuesta de reflexión entre el
líquido elemento y la superficie de esta hermosa playa. Cierto. Aclárame entonces a qué te estás refiriendo. La Fe es
necesaria en el enclave mental de una proyección. Necesitamos la Fe como
instrumento que nos permita anticipar un futuro positivo. Por otra parte,
necesitamos la Fe como un punto estable que nos evite el sufrimiento de
proyecciones dolorosas o recuerdos imborrables. La sitúas como el eje del recuerdo y de nuestra imaginación
hacia el futuro. Lo
sitúo precisamente en el centro de nuestras necesidades existenciales
básicas. Nuestra tendencia natural a eludir el presente para cabalgar a
lomos de nuestra imaginación no siempre nos lleva a puertos agradables.
De hecho, nos transporta finalmente al puerto más inconcebible de
nuestro propio ego. ¿A qué puerto te refieres? Al puerto de
nuestro cierto final. Allí donde se acaba nuestra singladura terrenal,
donde terminan nuestras esperanzas y nuestros recuerdos, nuestros proyectos y
nuestros miedos. Allí donde desemboca lo que llamamos vida. No todo el mundo acelera sus proyecciones hasta ese punto. Cierto, pero
de fondo, aunque no seamos conscientes de hacerlo, parte de nuestra capacidad
proyectiva hacia el futuro es plenamente consciente de ese final inevitable. Realmente no te lo puedo negar. Sabes que hemos hablado en muchas ocasiones
de ello. Sí,
pero lo hemos tratado en otros planos. Revisar un concepto tan profundo como la
Fe en términos existenciales es fundamental para poder entender los
métodos que han utilizado las diferentes corrientes religiosas para
paliar esta angustia profunda del ser humano. ¿Crees entonces que la Fe es un elemento creado para paliar esta
angustia inconsciente? No, no digo
eso, aunque bien podría serlo. La Fe es algo mucho más profundo de lo que podamos pensar. Nace de una
conexión absoluta de nuestra consciencia y tiene un potencial demasiado
grande para que podamos eludir su magnitud. Necesitamos preguntarnos de
dónde nace. Como dije en una de nuestras charlas, muchas culturas hablan de un don
divino. Cierto, y en
gran medida podríamos considerarlo como tal si aceptamos la existencia
divina de antemano. ¿Entonces la Fe y la posibilidad de un Dios están vinculadas? La Fe es
precisamente algo que nos acerca a creer en esta posibilidad. Están
vinculados como causalidad inherente en el instante en que comenzamos a tratar
de esta existencia que no podemos corroborar científicamente pero que tampoco
podemos negar en el lenguaje de la ciencia. Hay muchas personas que no la sienten. También
estoy de acuerdo con eso, aunque estas personas que no lo sienten están
viendo sólo los tres elementos de la orilla. Si dejaran por un instante
su mente libre de estructuras, libre de proyecciones futuras y pasadas,
quizá podrían percibir la magnitud y dirección de una obra
tan maravillosa como la creación en la que existimos. Quizá
no nos muestre un sentido acorde a nuestros intereses, pero resulta innegable
que la grandiosidad y evolución de nuestro universo está fuera de
cualquier explicación limitada que pudiésemos definir. Pero esto que dices también exige un punto de Fe. No
necesariamente. Ahora te estoy hablando de reflexión, de
comprensión de la magnitud hermosa y dirigida en la que nos encontramos
inmersos. De esta grandiosidad que debemos sentir desde el presente para no albergar
dudas sobre la mano directora inaprensible que lo genera. A mí no tienes que convencerme. Desde mis primeras meditaciones
comencé a sentir con mucha fuerza esta energía creadora que me
señalas. Sin embargo, para aquellas personas que no lo sienten, para
aquellos que no palian su angustia profunda o que reprimen su expresión
consciente de esta necesidad, cómo podemos acercarles a esta certeza sin
tener que acceder desde los mensajes religiosos. Aquí
estás preocupándote por los demás, algo que me agrada
enormemente y que me hace sentir que sigues creciendo y madurando. Parte de nuestra
misión como personas y como presentes conscientes es comunicar nuestras
certezas y someterlas a la tensión de la duda racional. La certeza y la
duda son los antagonismos que dirigen lo que llamamos pensamiento. La angustia se
esconde en la mitad de este proceso. La Fe es una
eliminación del proceso y toda su energía nace de la
percepción directa no sometida a esta dicotomía. Pero para buscarla también tenemos que creer que es posible y no que
es un recurso paliativo de nuestra angustia. Para
buscarla necesitamos madurar hasta comprender que el existir no es algo vacuo
lleno de compras y disputas, de poder y de ambición. No se trata de
supervivencia o de hegemonía, la necesidad de la fe es la necesidad de
volver a ser naturales porque toda la energía de la Fe se manifiesta en
nuestra absoluta naturalidad al haber eliminado el proceso que decanta nuestro
pensamiento hacia la duda. En ese caso no estamos descomponiendo el proceso, nos estamos decantando
hacia la parte definitiva, hacia la certeza. Tú
tienes esa llave en tus manos. Comprender que nosotros decidimos los elementos
fijos y los elementos inestables de nuestro pensamiento forma parte de nuestro
eje equilibrado. ¿Y esa comprensión no requiere también de alguna forma
de Fe? Quizá,
pero de lo que más requiere es de nuestra voluntad de ser felices, y
para ello necesitamos enfocar nuestra existencia desde las certezas que nuestra
conexión con nuestra naturaleza profunda nos proporcione. La mente no
puede negar que no tiene las respuestas que necesita para comprender su
sentido. Te recomiendo que leas el teorema de incompletitud
de Kurt Gödel para que
tu parte racional comprenda a lo que me estoy refiriendo. Creo que he leído algo de él, fue un filósofo austriaco
que unió la lógica y la matemática de una forma brillante. No
sólo eso. Es posiblemente uno de los ejes del pensamiento racional del
siglo XX que conformó una de las afirmaciones más acertadas de
nuestro bucle existencial. ¿A qué te refieres? Me refiero a
que planteó cuestiones que confirman nuestra incapacidad para acceder
más allá de nuestros límites racionales. En su segundo
teorema de incompletitud afirma que ante la
consistencia de un sistema resulta imposible probarlo desde dentro del mismo
sistema. Pero eso es pura matemática. Sí,
aquí es donde creo que se refleja este elemento en nuestra
disquisición sobre la Fe en términos racionales o
científicos. Quiero entender que te refieres a que recuerdo y proyección, pasado
y futuro, certeza o duda son los límites de nuestro sistema
antagónico de pensamiento. Exacto. En
realidad no existe nada que no sea el presente en el que nos vamos moviendo y
cuya dirección queda determinada por nuestra decisión constante y
por nuestra convicción constante para definir esas decisiones. Pero, acorde a ese razonamiento, no tendríamos realmente un porvenir
en el que movernos. No, no me
estoy refiriendo a la experiencia vital que requiere de que nuestra conciencia
viaje una y otra vez al pasado y al futuro. Me refiero a encontrar las raíces
reales de la Fe. Ella existe al margen de estas determinaciones. Es decir, es
una certeza sin ser sometida a ningún proceso. No nace de la
discusión interna ni de la convicción lógica. Nace del
sentimiento real de conexión profunda con toda la naturaleza universal
que nos rodea, de todo este presente de incalculable magnitud en el que estamos
colaborando. En este
instante hay estrellas en el universo que se están creando, hay planetas
que están creando atmósferas y hay hormigas que recogen granos de
arroz entre los restos de un picnic en el campo. Nada es irrelevante porque
todo obedece a una lógica externa a nuestro proceso. Ser conscientes de
eso, de nuestra intervención no diferenciada del viento, de la hormiga o
de la estrella, nos permite acceder al potencial energético suficiente
para entender que, esto que denominamos existencia consciente, es una
oportunidad maravillosa del presente de manifestarse individualmente y sentir,
en la materia que nos anima, algo tan sutil como el gozo de la
comprensión y aceptación de un flujo universal intemporal. Buf, creo que acabo de marearme. Posiblemente,
pero vuelve a ti, vuelve a este maravilloso atardecer y no te pierdas nuestras
sensaciones ante esta maravillosa conversación. Siente el mar, su frio,
su movimiento, su olor. Sé consciente de que ambos estamos aquí y
que en muchos otros lugares del planeta esta experiencia se está
reproduciendo con semejantes resultados. Se consciente. Quizá todo se resuma realmente a eso. Ser conscientes de verdad. Creo que no
hacen falta más palabras. Cierto. Muchas gracias maestro por iluminar mi camino. Recuerda que
eres tú el que lo iluminas o el que lo oscurece. Sigamos caminando. |
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