FLOR DE LOTO
DIÁLOGOS EN EL CAMINO
EL REZO. PALABRAS CON SENTIDO | EL REZO. PALABRAS CON SENTIDO |
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¿Suele rezar? Claro, todos
lo hacemos. Me refiero a rezar en el sentido ortodoxo de la palabra, es decir, ir a
algún lugar concreto, recitar unas frases determinadas, en fin, lo que
se dice «una oración». Si, por
supuesto. Pero ¿qué oraciones reza, de qué religión? De ninguna, rezo a mi manera utilizando
aquellas frases que tienen un sentido profundo especial para mí. ¿Y para qué lo hace? Rezando
reafirmo mi convicción sobre ese sentido de esas palabras. ¿Qué
crees tú que es el rezo? Pues siempre he pensado que era una forma de transmitir un mensaje a Dios. ¿A
qué dios te refieres? No crees que ya va siendo
hora de que deshagas esa imagen barbuda que escucha tus peticiones como si se
tratara de un funcionario celestial, alguien que decide a su antojo a
quién le da un Ferrari y a quién le quita la posibilidad de
disponer de agua potable. Aún no has asumido que lo que llamas Dios no
es definible y, por lo tanto, no es influenciable por tu nivel de peticiones. En mi caso, algunas peticiones han funcionado. ¿Y
crees que se debe a la firma celestial que te concede tu súplica? Hombre, visto así, quizá es lo que me apetece más
creer. Claro. Es
importante como siempre que estés alerta ante el autoengaño. Nada
nos engaña más que el hecho de que las cosas ocurran como
esperamos que ocurran. En esta enorme ilusión existencial, pensar que en
la jerarquía celestial se mueven hilos acorde a nuestros intereses es
seguir apegado a un egocentrismo fundamental. La existencia no gira en torno a
nosotros, nosotros somos existencia y ésta se define sobre las
experiencias que tenemos, que incluyen por supuesto un elemento que no debes
olvidar. ¿Cuál? El libre
albedrío. Nuestra capacidad de tomar decisiones y asumir la
responsabilidad y las consecuencias de haberlas tomado. Unas veces con acierto
y otras con descalabro, así es la vida. Vaya, destino, camino, espiritualidad, todo al carajo de un plumazo. No confundas
mis palabras. A lo que me refiero es que si de verdad quieres utilizar el rezo
como una forma de espiritualidad, debes dirigirlo en la forma, intensidad y
dirección que realmente te proporcione una conexión real con tu
propia naturaleza. No rezamos a Dios, nos rezamos a nosotros mismos porque es
la única realidad interior a la que podemos tener acceso y desde la que
podemos ascender, en una escala de conciencia, hasta el punto de aceptar lo
inevitable y comprender lo trascendente. Y si mi interpretación del acto en sí fuese diferente. Pues
perfecto, aquí estoy para escucharla y ver si necesito transformar mi
propia visión. A veces siento una rotundidad absoluta en sus palabras, pero después
me doy cuenta de que está dispuesto a cambiar cualquier cosa en
cualquier momento. Sólo
si la transformación es inevitable, aunque reconozco mi vehemencia. Los
años acentúan también esto. No lo entiendo. Si tu
interpretación del acto de rezar toca algún punto de
transformación del estado en el que se encuentra mi conciencia, la
transformación se va a realizar por sí sola. Podemos echar aceite
en el agua una y otra vez y éstos no se mezclarán, pero si echas
cemento en el agua, el resultado será diferente, los podrás
mezclar y el resultado será un cambio en el estado de la materia. Vale. Entiendo que no debemos cerrar nunca el paradigma de nuestras
convicciones. En efecto.
Debemos dejarlo con la fisura suficiente para que una idea más potente
que la que contenemos tenga capacidad de quebrarlo o de expandirlo lo justo.
Piensa en un anillo con extremos sin cerrar que representan tus convicciones.
Piensa en tu dedo, el dedo que señala a la luna, jejeje,
como el eje de tu idea existencial nutrido por los contenidos de dicho anillo.
En el momento en el que el dedo crezca porque tu alimentación ha
mejorado o, simplemente, porque estás creciendo, el anillo necesita
ampliarse, necesita no aprisionar el dedo porque puede limitar su crecimiento o
generar una herida por esta contradicción. Sus símiles me dejan atónito, dedos, anillos, ideas y
convicciones. Pero creo que lo voy entendiendo. Sin embargo, yo rezo porque
creo que al hacerlo conecto con algo que me trasciende. ¿Y
qué rezas? Veo que la piedra está ahora sobre mi tejado. Claro. Pues suelo rezar el Padre Nuestro. Humm… ¿Por qué el Padre Nuestro? Porque es lo que aprendí desde pequeño y porque creo que… Silencio,
¿oyes los pájaros? Sí, creo que… Silencio de
nuevo. Escucha atentamente. … ¿Crees
que los pájaros rezan? No. Es evidente. No tienen lenguaje, no tienen razonamiento lógico,
no tienen la conciencia que nosotros tenemos. ¿Y
crees que están desconectados de ese Dios al que rezas? Creo que no, son criaturas vivas, cumplen su función en la
existencia de alguna forma concreta. Exacto. Es importante
que no nos sintamos tan importantes. Somos lo que somos. El nivel de nuestro
rezo debe estar al nivel de nuestra conciencia. Si recitas frases como un
papagayo sólo por la inercia de que se ha hecho en nuestra cultura por
generaciones, no es diferente al piar del pájaro que para nosotros no
significa nada. Para ese Dios que te imaginas, nuestras palabras no son
más que el piar del pájaro, el sentido de esas palabras, los
sentimientos que mueven en nosotros, son los que activan la reacción de
nuestro espíritu. Esa reacción sí que reverbera en el eje
de nuestra existencia. Ese tocado al alma es fundamental para que sepamos que
está, que existe, que somos, que avanzamos en una senda dura e injusta
desde nuestra visión limitada de las cosas Pero cómo debería entonces rezar y por qué. Rezamos como
una forma de establecer un diálogo interior sutil no sujeto a palabras
sin sentido. Necesitamos confirmar mentalmente nuestras emociones, vincularlas
a aquellos aspectos de nosotros que queremos fomentar y desvincularlas de aquellos
que nos alejan de esa naturaleza que intuimos. De nuevo la intuición Y la Fe. Por cierto, quedamos en que hablaríamos sobre la fe y no lo hemos
hecho. ¿Eso
crees? Bueno, sí, lo hemos tocado de alguna forma indirecta, pero me
gustaría que hablásemos más concretamente sobre esto. De acuerdo.
No olvides entonces traer mañana un poco de incienso, creo que estaremos
mejor tratando ese tema junto a la fuente y los granados, las moscas
están empeñadas en celebrar sus reuniones en ese lado del
jardín. Así sea, traeré del Hindú que les gusta menos, jejeje. |
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