ARTÍCULOS
APOYO TÉCNICO A LA PRÁCTICA
Objetivos y procedimientos en el trabajo de posiciones | Objetivos y procedimientos en el trabajo de posiciones |
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| Escrito por F.J. Soriano | |
| Monday, 25 de July de 2011 | |
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Es común el aceptar el trabajo posicional como uno de los fundamentos de las artes marciales chinas en su conjunto. Todos los estilos dependen de esta estructura de sostén a partir de las cuales se articulan todos los conceptos y fundamentos de canalización, emisión, soporte, desplazamiento, absorción, potencia y un largo etcétera más de elementos propios del arte en cuestión. En artículos anteriores apuntábamos a las necesidades fundamentales del trabajo de posiciones en el Hung Gar Kuen. Sin entrar en detalles técnicos concretos propios de las sesiones de entrenamiento, intentábamos vislumbrar la filosofía propia de este trabajo, así como algunos elementos colaterales a su práctica para darle al estilo la efectividad que su propia concepción marcial le confiere. Sin embargo, la actualidad de las artes marciales chinas nos coloca frente a una tesitura que requiere una reevaluación de la reflexión que mencionábamos en el artículo anterior. El moderno Wushu deportivo tiene objetivos muy diferentes de los estilos tradicionales como el Hung Gar Kuen. El enfoque deportivo o tradicional de un arte marcial determina en gran medida los objetivos que configuran los procedimientos de práctica que garantizan la evolución del practicante en dicha dirección. Un deportista de Wushu deportivo, en el ámbito del Taolu, no precisa integrar elementos enfocados exclusivamente a la lucha ya que su ejercicio consistirá en ceñirse a unos elementos evaluables a nivel arbitral. Entre estos elementos no encontraremos la estaticidad prolongada o la carga en contexto de combate. En el caso del deportista de Sanda, el trabajo tradicional de posiciones si tiene mucho que ofrecer en su desarrollo de combate, en gran medida por las mejoras que puede suponer para su estructura en sujeciones, cargas en proyección, resistencia al golpe en las piernas, potencia de pegada y otras muchas aplicaciones pugilísticas. Nos encontramos así con dos panoramas distintos a la hora de planificar el trabajo y de enfocar los procedimientos de entrenamiento para el óptimo progreso en cada ámbito en particular. Las posiciones son una constante en la ejecución de las formas, tanto en las deportivas como en las tradicionales, sin embargo, el carácter dinámico de las primeras o la importancia de su componente estético definen un tipo de ejercicio enfocado más a la capacidad de ejecución de los supuestos mejor puntuables. Esto ocurre en el marco de una estética impecable y de una potencia, tanto de salto como de recepción, que garantice la seguridad de ejecución así como la máxima estancia en el aire para los compromisos de giro y acrobacias. Por este motivo, el enfoque del entrenamiento de posiciones en el ámbito deportivo debe centrarse en los siguientes objetivos: · Aumento de la potencia de salto · Seguridad estructural en la recepción · Velocidad de desplazamiento · Estética estructural de las posiciones · Incremento de la fuerza/resistencia y fuerza/explosiva de las extremidades inferiores · Capacidad psicomotriz óptima en contextos dinámicos sin carga · Mantenimiento de la elasticidad balística y recuperación post-elongación · Fortalecimiento de los segmentos articulares de carga sobre el salto o sobre los giros con fricción en el piso (barridos) · Aumento de la sujeción en equilibrios posicionales Estos objetivos, aunque en algunos casos pueden resultar coincidentes con determinados elementos propios de los estilos tradicionales, están en su conjunto aglutinados para confeccionar ejercicios de formas dinámicas, rápidas, espectaculares en saltos, acrobacias y movilidad general. Para su desarrollo utilizaremos una filosofía en la que el trabajo pliométrico de saltos a de ser una constante en el entrenamiento habitual. La filosofía del entrenamiento pliométrico enfocado al Taolu del Wushu lleva implícita el esquema progresivo que mencionábamos en artículos anteriores en el que el calentamiento articular, el acondicionamiento muscular progresivo, el estiramiento dinámico y la evolución de ritmo de trabajo y la programación de incrementos acorde a la estructura personal del deportista. La capacidad de reacción del sistema neuromuscular puede incrementarse progresivamente utilizando estos métodos modernos con el fin de aumentar la velocidad general del ejercicio y la recuperación energética enfocada al enlace directo de los diferentes encadenamientos. Necesitamos desarrollar la reacción explosiva de las contracciones musculares posteriores a rápidas contracciones excéntricas para conseguir un almacenamiento posterior de energía elástica en la contracción concéntrica, lo que nos permitirá el encadenamiento con la sucesión posterior del ejercicio. Esta necesidad define el ejercicio pliométrico como idóneo para preparar la estructura de posiciones dinámicas del deportista de Wushu. Los saltos que realiza implican una elongación durante la etapa de vuelo del salto que está configurada dentro de una estructura que exige una contracción de las fibras en su fase de elongación, consiguiendo el Tan Jing necesario para la explosividad que el ejercicio requiere. Los métodos de entrenamiento deben encajarse dentro de estas estructuras aéreas, tanto posicionales como dinámicas, en las que los elementos de tensión proporcionan las inercias necesarias para el aumento de los grados de giro, para la colocación equilibrada de la estructura pre-recepción y, sobre todo, para no disipar la energía elástica precisa para que el encadenamiento subsiguiente se realice con el nivel de energía óptimo en su desarrollo. Este entrenamiento requiere un orden y una organización que mida los niveles de altura en salto, los niveles de descenso de la estructura tras la recepción hasta conseguir el patrón posicional estándar que se exige a nivel de puntuación arbitral. Una mala recepción puede configurar una estructura deficitaria que, a la larga, desemboque en un mar de lesiones insospechadas, esas que hacen que muchos de los practicantes de Wushu deportivo sean reconocibles por los neoprenos terapéuticos que adornan sus rodillas, sin duda una muestra de exceso y de trabajo mal realizado.
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